EN LA HISTORIA DE ESPAÑA POETA EN LA GUERRA CRONISTA PARA LA PAZ

 Para el libro POETA EN LA GUERRA Cronista para la paz. Editada por Edita AUPA
 
El 6 de octubre de 1934 se conoció en Buenos Aires el primer parte del levantamiento de los mineros de la cuenca de Asturias. Ante las pizarras de los diarios principales de la Argentina que estaban sobre la Avenida de Mayo, la más española de las calles porteñas, la gente se agolpaba para conocer las informaciones, no por esperadas menos conmovedoras. Para los inmigrantes que habían abandonado aquellas tierras y sus descendientes no fue una noticia más. Entre estos últimos estaba el joven poeta argentino Raúl González Tuñón, periodista desde los 21 años en el popular vespertino Crítica.
Hijo y nieto de asturianos, González Tuñón recordaba las conversaciones con su abuelo materno, Manuel, obrero socialista que debió emigrar de su patria por participar en las huelgas mineras de principios del siglo XX.Raúl, huérfano de madre desde los ocho años, de la mano apretada y tierna de este trabajador, encasquetada su cabecita por una gorra que decía "Acorazado Rivadavia", pisaba los adoquines de la dársena, como por entonces se llamaba a la parte de tránsito de barcos. El abuelo le hacía soñar con esa tierra adonde podían conducirlo esas enormes naves.
También le hizo conocer los sobresaltos de una manifestación cuando lo llevó a una concentración del 1º de Mayo, en la porteña Plaza Once, lugar tradicional de los mítines para esa fecha. Aunque no entendía mucho de la lucha que se libraba, de los principios socialistas, "sabía" que era algo importante, por la actitud respetuosa del abuelo hacia los que hablaban.
El levantamiento de Asturias lo hizo pensar, y no sin razón, que podía tratarse del preludio de algo mayor. Así fue, en efecto: Francisco Franco aprovechó la ocasión y atropelló con los hombres de los cuarteles a su cargo, llevando hacia España a los soldados del tercio llenos de odioLas noticias siguieron llegando, dando 
cuenta de la heroicidad del pueblo. El débil gobierno de Alejandro Lerroux claudicaba ante la derecha y le cedía poder a Gil Robles. Era una difícil situación y un clima de guerra se fue extendiendo por todo el país.
Raúl González Tuñón hubiera querido estar en Asturias a los pocos días de la insurrección de los mineros, pero no poseía los medios para hacerlo. Se sentía obligado por sí y en homenaje a su abuelo. A principios de 1935, encompañía de Amparo Mom, con quien acababa de casarse, partió hacia España. Llegó a Madrid y se reencontró con sus amigos: Federico García Lorca, a quien había conocido en Buenos Aires en 1933, enocasión de los estrenos teatrales del español, y a Pablo Neruda, joven poeta y diplomático chileno. Se reunían en la Cervecería de Correos, en donde hizo amistad con otros escritores, entre ellos un muchacho que se acercó tímidamente: Miguel Hernández.
 
González Tuñón no se quedó en Madrid. Su objetivo era recorrer, ver "in situ" las condiciones de los mineros y del pueblo en general, comprobar la miseria que envolvía a esa zona, según se decía en la capital española. De esta experiencia personal, de transitar por las zonas más afectadas, de las vivencias de sus pobladores surgió La rosa blindada, un homenaje a la insurrección de Asturias de 1934.Recogió como una flor ardiente la vida y la muerte de esa niña hija de mineros que murió luchando por la causa de los suyos a los 16 años. Aída Lafuente, desde entonces y para siempre, La Libertaria.
Al mismo tiempo que surgían los versos de La rosa blindada ordenaba sus apuntes, que luego se transformarían en doce notas que publicaría en 1936 la revista argentina El Suplemento, un semanario familiar muy leído en la época.A esta altura de su vida, González Tuñón había viajado por la Argentina y varios países sudamericanos como cronista de Crítica. Su conciencia social había forjado una personalidad con valores muy definidos. Por eso cuando llegó a España recorrió la zona norte, aunque no puedo llegar a la cuenca minera. No lo impulsaba un espíritu aventurero ni turístico, sino un profundo sentido de su responsabilidad como periodista y poeta.
 
Nélida Rodríguez Marqués de González Tuñón
Presentación del libro en Buenos Aires: Horacio Salas, Jorge Boccanera, Santiago Silvester, Germán Ferrari, M. Sol Argüelles, Carmen Ausín y Pilar Iglesias, COORDINADORA DEL TALLER DE POESÌA que se implicaran en la publicaciòn de tres obras de Tuñón

 

 

En la historia de España POETA EN LA GUERRA Cronista para la paz 

 (PAG. 28)
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Aunque se produjeron disturbios en toda España, Madrid, Barcelona y Oviedo fueron los centros vitales del movimient
o. Si Valencia y Andalucía se hubieran agregado, lo ocurrido más tarde en Barcelona no hubiera sido fatal para la Revolución.
El primer tiro sonó en

Mieres, en el corazón de la cuenca minera, entre Pajares y Oviedo. En Madrid, como deciamos aparte de algunos encuentros entre los revolucionarios y guardias en los barrios obreros de Cuatro Caminos, Vallecas y las Ventas, la táctica fue de francotiradores. En Barcelona, el movimiento se redujo a la declaración de Companys, mientras la gente pedía desesperadamente armas en las calles, proclamando la República Catalana.Pero donde el movimiento adquirió la fuerza de una verdadera revolución fue en Asturias. A Mieres siguieron Oviedo, la capital, Sama de Langreo, Turón, Pola de Lena y Pajares, en una acción tan fulminante que, a los tres días, los revolucionarios ya eran dueños de cada una de esas regiones. La lucha fue tremenda e

n las ciudades y mucho más en la cuenca minera, donde se siguió peleando durante quince días más.
El Gobierno Lerroux-Gil Robles fue sorprendido por el levantamiento. De inmediato se apeló al ejército, pero éste no respondió ampliamente y además, el Gobierno reconoció el peligro que significaba utilizar a los "quintos", soldados, todos ellos o casi todos, obreros e hijos de obreros. Presa de pánico, Alejandro Lerroux atinó a dar un paso del que deberá responder ante la historia: llamó a España a los extranjeros del Tercio de Marruecos y a los Regulares, soldados marroquíes. Pero no hubieran llegado a tiempo. Por eso puede decirse que, a no mediar la actitud de Barcelona, la Revolución

hubiera triunfado rápidamente. Cuál fue la actitud de Barcelona? Companys, al declarar la República Catalana, fuera de los estados españoles, error que ya habrá reconocido, puesto que ahora marcha de acuerdo con el Frente Popular, la aisló y desmoralizó de paso a los hombres de otras provincias, que veían un peligro lógico en esa actitud separatista. El Gobierno de Madrid aprovechó para lanzarse a una intensa pr

opaganda por radio, incitando a los españoles a no dejar que arrebataran una provincia a España. Mientras tanto, Companys incurría en otro error: cuando se acercaban las tropas del general Goded, el pueblo de Barcelona reclamaba armas ante el palacio de la

Generalitat. Companys vaciló. ¿Temía que ese pueblo armado llevara las cosas más allá, realizando una revolución de tipo comunista? Lo cierto es que y aun bajo el fuego de los cañones de Goded, Companys se negó a armar al pueblo. El pueblo se defendió como pudo y ciertamente de manera heroica. Poco después, Companys y los suyos capitulaban con Goded y entregaban Cataluña al Gobierno Central. " (Pag.28)

Imágenes del libro 
 Las autoridades de la Generalidad  Las misiones pedagógicas 


Pilar Iglesias coordinadora del  TALLER DE  POESÍA